Perspectiva

Una perspectiva diferente sobre los «pitos y cacerolazos»

Autismo en época de COVID-19

En El Salvador como en todo el mundo, sufrimos por la pandemia de COVID-19. Niños, jóvenes y adultos se han visto obligados a modificar abruptamente sus rutinas y renunciar a la «normalidad», acatando medidas extraordinarias en lo relativo a aislamiento y movilización, en favor de conservar la salud.
En El Salvador como en todo el mundo, hay sectores de la sociedad que ejercen su derecho a protestar en contra de esas medidas extraordinarias, argumentando razones que no son el objeto de nuestro análisis en este escrito. La frase «déjennos protestar, es un país libre», parece ser una afirmación totalmente válida para justificar la ruidosa forma de expresar descontento que algunas personas han decidido utilizar últimamente.
Sin embargo, también hay otra afirmación que dice «mis derechos terminan donde empiezan los de los demás»…

Ahora, de forma muy breve, hablemos de Autismo y cuarentena por COVID-19: la condición del Autismo lleva implícitas dificultades que tienen que ver con la interacción social, comunicación, intereses exclusivos (rigidez mental) y conductas repetitivas, entre otras. Además, está comprobado que en la mayoría de casos de Autismo, la predecibilidad de sus actividades (rutinas) y el respeto a sus particularidades sensoriales (es decir, la forma en cómo perciben los estímulos, cómo los procesan y cómo manifiestan sus reacciones a los mismos. Como referencia, puede leer el apartado «La experiencia del Autismo», incluido en esta página) están directamente relacionados con su salud emocional, mental y física. Una situación imprevista o un estímulo descontrolado pueden provocar desde un cambio de humor hasta una verdadera crisis, con todo lo que la palabra C R I S I S implica. Un ejemplo de esto ocurre durante las festividades de navidad y fin de año, fechas en las que las familias que tenemos entre nuestros seres amados a personas con Autismo, tratamos de concientizar sobre la grave situación que implica para ellos el enfrentarse a las explosiones continuas y constantes de los «cuetes» y demás artefactos pirotécnicos. Las risas de algunas familias (por suerte cada vez son menos) se traducen para nosotros en las ya mencionadas crisis que a veces se logran calmar en una o dos horas y que otras veces terminan con un familiar en el hospital, por una crisis nerviosa, de ansiedad o de pánico. Y así las «felices fiestas» de unos, opacan y vuelven invisibles las tragedias y tristezas de otros (si no sabe lo que es vivir una crisis de pánico o ver a un familiar experimentándola, quizá considere que se exagera al decir «tragedia»… Pero lo es, tan cierto como que usted está leyendo esto).

*Vea otros vídeos relacionados, al final del texto…

Saquemos ahora puntos en común: salud y derechos. Estamos luchando todos los salvadoreños por mantener nuestra salud. Y también, todos los salvadoreños tenemos derecho a manifestarnos si algo no nos conviene, nos ofende o nos daña de alguna manera. PERO, ¿y si la forma en que hago uso de mi derecho a expresarme, PERJUDICA la salud de otras personas? ¿Y si esas otras personas no solamente ven perjudicada su salud sino que ya están sufriendo más que los demás debido a la ruptura de las rutinas y esquemas que daban sentido y seguridad a sus vidas?
Eso ha ocurrido en algunos lugares en los que las personas han decidido manifestarse con pitos y cacerolazos. Están provocando daños y crisis a víctimas que ya de por sí son continuamente victimizadas por una sociedad poco empática.
¿Sus motivos son válidos y reales? No sé, quizá si, quizá no, quizá es cuestión de perspectiva, conciencia o algo más. Lo que sí está claro es que la forma en que han elegido manifestarse está causando daños importantes a personas con Autismo.
¿Hay otras formas de manifestarse? Por supuesto que si. ¿Le interesaría buscar maneras de expresarse que no dañen a las personas con Autismo? Usted, si se ha manifestado así, lo dirá…

Diputadas y diputados que representan al pueblo, ¿van a representar también a las personas con Autismo en esta situación?

Partidos políticos que dicen buscar el bienestar de los salvadoreños, ¿buscarán también el bienestar de las personas con Autismo?

Abogadas y abogados que defienden al oprimido y al inocente, ¿van a defender a las personas con Autismo, oprimidos y dañados por el uso de la libertad de expresión de otros?

¿Sabe algo? Yo no conocí la palabra Autismo hasta que me convertí en padre de un niño con Autismo. No habían antecedentes en la familia ni condiciones que permitieran presuponer que el Autismo aparecería. Llegó completamente de imprevisto, sin ser invitado…
¿Sabe otra cosa? Así como me tomó por sorpresa a mí, lo puede llegar a tomar por sorpresa a usted -que pita y da cacerolazos- y a su familia.

Empatía

Mayo 2020